El maestro caminaba con sus discípulos
El maestro caminaba con sus discípulos. Avanzaban apiñados aprendiendo de todos y de todo. La sabiduría del Maestro sacaba tema de cualquier cosa: animales, canciones, elementos de la naturaleza, refranes, acertijos... Todo era nuevo o todo lo hacía nuevo.
Aquel día -era ya el atardecer-, se le ocurrió preguntar:
Sabemos que ahora empieza la noche, pero ¿saben ustedes cuándo amanece? ¿Cuándo es de día?
Los alumnos demostraron su ingenio diciendo cada uno, con más o menos tino y gracias: "cuando distingues una cabra de un toro... al lechero del guardia de tráfico... un árbol de una farola... una bombilla de un balón de fútbol... un paraguas de una nube...".
El Maestro escuchaba e insistía para que siguieran discurriendo, hasta que se agotaron las respuestas. Al final dijo él con mucho aplomo y ternura.
Cuando miras a una persona y reconoces en ella a tu hermana o a tu hermano, entonces es de día... Si no es así, sea la hora que sea, sigue siendo noche para ti.
tomasito dijo
Que triste... ¿Entonces estamos viviendo continuamente en la oscuridad? Yo reconozco que no veo la cara de un hermano en el vecino, ni en la portera, ni en mi jefe, ni en el policia que me multa, ni en la operadora de ONO que me atendió ayer... En fin, que cada día está más difícil amar al prójimo. Así que cambiamos el cuento o cambiamos al hombre.
Saluditos, hermana ;-)
20 Abril 2006 | 10:58 AM